PALABRA DE DIOS 

Cuarto Domingo
de Adviento (b)

 



"Alégrate, llena de gracia,
el Señor está contigo "
 

 

PRIMERA LECTURA
2 Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

El rey David, instalado en su palacio, quier construir un templo al Señor.
      ¿Quién eres tú para construirme u templo?, le dice el Señor.
     El Señor le promete una casa, un trono y una descendencia que durarán para siempre.

 

PRESENTACIÓN

El rey David se había propuesto construir un templo en Jerusalén para guardar el Arca de Alianza, signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, y que estaba en una tienda, como en la época del desierto.

Consulta al profeta Natán y éste, en nombre de Dios, le dice: "adelante".

Pero el profeta va a recibir de Dios una palabra en sentido contrario. Y apoya este cambio con tres argumentos que vienen de parte de Dios:

- ¿Quién te ha mandado edificar un templo? Estar en una tienda de campaña o estar en un palacio-templo, no quita ni añade grandeza a Dios.

- Dios no pidió nunca un templo, ni en época de los jueces, cuando ya estaban asentados en la tierra prometida, . Estaba en medio de su pueblo. Su pueblo es su mejor casa y el pueblo lo ha ido construyendo el propio Dios.

- Dios es el que ha hecho a David pastor de su pueblo. Por lo tanto es David el que tiene que estar en manos de Dios y no Dios en manos de David.

No deben olvidar que Dios es el que primero da.

David no tiene que construir una casa para Dios, pero Dios le va a construir una casa a él, es decir una familia, una descendencia, una dinastía.

De la misma manera que Dios eligió al pueblo, le dio una tierra y una capital, Jerusalén, también le ha dado una dinastía real para que lo gobierne.

No se olvidará en el pueblo de Dios la promesa de la dinastía que duraría para siempre, sobretodo en los momentos más duros, cuando parece que todo se ha venido abajo.

El Mesías, de la casa de David, vendrá a restaurar el trono de David su padre y, así, "reinará en la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin" (Lc 1,33).

2 SAMUEL  7,1-5. 8b-12.14a.16

Cuando el rey David se estableció en su palacio y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al Profeta Natán:

—Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey:

—Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

—Ve y dile a mi siervo David: «¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?

Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que animales lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel.

Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre.»

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 88

PRESENTACIÓN

El largo salmo 88, del que entresacamos los versículos que tratan de las promesas a David, es un himno y oración al Dios fiel, en un momento de angustia.

¡Gloria a Dios! Él hizo Alianza con David.

Su poder se manifiesta en la creación, nadie como Él; dichoso el pueblo que camina a la luz de su rostro.

Pero estando garantizada para siempre la promesa a su elegido, parece que se ha olvidado de ella. Que la recuerde ahora que su pueblo está afligido.

Dios prometió a David un linaje perpetuo y, aunque David peque, aunque Israel sea infiel, aunque la Iglesia cristiana olvide con frecuencia el amor de Dios,

"tu misericordia es un edificio eterno
más que el cielo has afianzado tu fidelidad" 

Por lo tanto, ante esta actitud de Dios, no nos queda otro camino que aclamarle:

"Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades"
 

Después de la época gloriosa de David y Salomón, vinieron malos tiempos y malos reyes, hasta el destierro de Babilonia.

En su angustia le recuerdan a Dios sus palabras y promesas

"Antaño hablaste en visión a tus amigos y dijiste:
Sellé una Alianza con mi elegido,
jurando a David mi siervo:
¨Te fundaré un linaje perpetuo¨"

Le recuerdan que había prometido escucharles y no abandonarles.

"Él me invocará: ¨Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora¨.
le mantendré eternamente mi favor
y mi alianza con él será estable"

Termina el salmo 88 con el grito desgarrador de quien se siente olvidado

"¿Dónde están tus primeros amores, Señor,
que juraste a David por tu lealtad?"

Pero, en todo caso,

¡Bendito sea Dios por siempre!
¡Amén!, ¡Amén!

 SALMO 88

R/. CANTARÉ ETERNAMENTE 
LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
R/. CANTARÉ ETERNAMENTE 
LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR

Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»
R/. CANTARÉ ETERNAMENTE 
LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificare tu trono para todas las edades.»
R/. CANTARÉ ETERNAMENTE 
LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR

El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.
R/. CANTARÉ ETERNAMENTE 
LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR

 

SEGUNDA LECTURA
Romanos16, 25-27

Únicamente a Dios se le debe la gloria por los siglos de los siglos.
      Él nos ha revelado el misterio escondido durante siglos eternos: la Buena Noticia de Jesucristo.
      Y si nos ha revelado este misterio es para que lo acojamos mediante la obediencia de la fe.

 

PRESENTACIÓN

Son las últimas palabras de la larga carta que Pablo escribió a la comunidad cristiana de Roma. Una solemne doxología, alabanza, "al Dios único Sabio".

En ella sintetiza lo que es el núcleo de su teología: el gran proyecto de Dios.

Proyecto de Dios, escondido desde la eternidad, y revelado ahora para que, conociéndolo todos los pueblos del mundo, lo acojan por la obediencia de la fe. Obediencia que se identifica, en la lengua de Israel, con la confianza y con la escucha amorosa.

Si todas las naciones son llamadas a la confianza en Dios, a la obediencia de la fe, es porque el proyecto salvador de Dios es universal. En esto, San Pablo, apóstol de los gentiles, está en la línea que ya anunciaron grandes profetas como Isaías, Jeremías, Joel...

El Dios eterno se ha hecho cercano, nos ha revelado su proyecto, que jamás hubiéramos conocido por nuestra inteligencia humana, y lo ha hecho por medio de Cristo, su Hijo, con el que se inauguran los tiempos nuevos.

Sólo nos queda abrir los ojos y acoger a Cristo y el misterio de Dios revelado en Él y por Él.

Así pues, por Jesucristo, damos a Dios gracias, alabanza y gloria por los siglos de los siglos.

ROMANOS 16, 25-27

Hermanos

Al que puede fortalecernos según el evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús —revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe—, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Lucas 1, 38

Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

 

EVANGELIO
Lucas 1, 26-38

En este cuarto domingo de adviento, María es la figura central.
      La promesa hecha a David (1ª lectura) va a cumplirse.
     El señor, por medio del ángel, le anuncia a María que concebirá y dará a luz un niño al que pondrá por nombre Jesús y será Hijo del Altísimo.
     Ella lo acepta como buena sierva del Señor.

 

PRESENTACIÓN

Nadie había oído hablar de Nazareth, pequeña aldea de Galilea, provincia palestina mal vista por las autoridades de Jerusalén.

Allí ha ido el ángel Gabriel a decirle a una muchacha el cumplido que jamás otra muchacha había oído:"llena de gracia"

Tras el cumplido, el mensaje que trae, pues por eso Gabriel significa "mensajero de Dios".

Y es que ha llegado el momento de que se cumplan las promesas mesiánicas de las escrituras. Y ella va a concebir y dar a luz al Mesías, al Salvador.

No importa que no conozca barón, el Espíritu Santo descenderá sobre ella y la cubrirá; ya el Antiguo Testamento lo anunciaba: del tronco de Jesé brotará un vástago, sobre el que reposará el Espíritu del Señor; así había profetizado Isaías.

Y como el Mesías esperado sería un descendiente de David, cuyo reino duraría siempre (1ª Lectura), el ángel remarca esa realeza: Hijo del Altísimo, heredero del trono de David su padre, y reinará para siempre.

Pero si a los reyes se les llamaba hijos de Dios el día de su consagración, Lucas quiere dejar claro que el hijo de María lo es realmente. Por eso recalca la virginidad de María y que sea ella la que ponga el nombre, cosa que estaba reservada al padre. Jesús no tiene padre humano porque es Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo.

María acoge el plan de Dios en la línea de los grandes hombres y mujeres creyentes de su pueblo: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Esclava no en el sentido servil de la palabra, sino en el sentido de la libre disponibilidad al plan de Dios.

Y gracias a ese "sí" de María, "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros".

 

LUCAS 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando a su presencia, dijo:

—Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:

—No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

—¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó:

—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

—Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Palabra de Dios